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Esta es una traducción de la página original en inglés.

Venta de excepciones

por Richard Stallman

La práctica de vender excepciones a las licencias se convirtió en un tema candente cuando adherí con mi firma a la carta de Knowledge Ecology International en la que se advertía que la compra de MySQL (junto al resto de Sun) por parte de Oracle podría no ser algo bueno para MySQL.

Como explica el siguiente artículo, mi opinión acerca de la venta de excepciones a las licencias es algo incierta. Evidentemente es posible desarrollar paquetes de software potente y complejo bajo la licencia GPL de GNU sin vender excepciones, nosotros lo hacemos. MySQL también se puede desarrollar de esta manera. Sin embargo, los desarrolladores de MySQL han practicado la venta de excepciones. ¿Quién debe decidir si se ha de continuar con esto? No creo que sea prudente ceder las decisiones importantes acerca de un proyecto de software libre a un fuerte competidor de software privativo, que naturalmente podría preferir que un proyecto de software libre no se desarrolle en todo su potencial.

Una cosa que no tiene ningún sentido en absoluto es la idea de cambiar la licencia de MySQL por alguna otra que no tenga copyleft. Eso eliminaría la posibilidad de vender excepciones, pero permitiría todo tipo de versiones modificadas privativas. Adonde sea que MySQL tenga que ir, no es hacia allí.

Acerca de la venta de excepciones a la licencia GPL de GNU

Cuando adherí con mi firma a una carta que objetaba a Oracle su intención de comprar MySQL1 (junto al resto de Sun), algunos partidarios del software libre se sorprendieron de que aprobara la venta de excepciones a las licencias, que los desarrolladores de MySQL habían practicado. Esperaban que condenara la práctica rotundamente. En este artículo explico lo que pienso de esta práctica, y los motivos.

La venta de excepciones significa que el titular del copyright sobre el código lo publica bajo una licencia de software libre y ofrece a sus clientes la opción de pagar para obtener el permiso de utilizar el mismo código bajo condiciones diferentes; por ejemplo, el permiso para incluirlo en aplicaciones privativas.

Debemos hacer una distinción entre la práctica de vender excepciones y otra cosa que es fundamentalmente diferente: las extensiones o versiones puramente privativas de un programa libre. Estas dos actividades, incluso si son practicadas de forma simultánea por una empresa, son cuestiones diferentes. En la venta de excepciones, el mismo código al que se aplica la excepción está a disposición del público en general como software libre. Una extensión o una versión modificada que sólo está disponible bajo una licencia privativa es software privativo, pura y simplemente, y no es mejor que cualquier otro software privativo. Este artículo se refiere a casos que involucran estricta y solamente la venta de excepciones.

A partir de la década de los 90 he considerado que vender excepciones es aceptable, y en ocasiones lo he sugerido a las empresas. A veces, este enfoque ha hecho posible que programas importantes se hayan convertido en software libre.

El escritorio KDE se desarrolló en los años 90 basado en la biblioteca Qt. Qt era software propietario, y TrollTech cobraba por otorgar el permiso para integrarlo en aplicaciones privativas. TrollTech permitía el uso gratuito de Qt en aplicaciones libres, pero esto no hacía que el software fuera libre. Por lo tanto, los sistemas operativos completamente libres no podían incluir Qt, por lo que tampoco podían usar KDE.

En 1998 la administración de TrollTech reconoció que podían hacer que Qt fuera software libre y seguir cobrando por el permiso para integrarlo en software privativo. No recuerdo si la sugerencia vino de mí, pero ciertamente me alegró ver el cambio, el cual hizo posible el uso de Qt y en consecuencia de KDE en el mundo del software libre.

En un principio utilizaron su propia licencia, la Q Public License (QPL), bastante restrictiva para ser una licencia de software libre, e incompatible con la GPL de GNU. Más tarde cambiaron a la GPL de GNU; creo que les había explicado que iba a funcionar para ese propósito.

La venta de excepciones depende fundamentalmente del uso de una licencia copyleft para la publicación de software libre, como la GPL de GNU. Una licencia con copyleft permite la integración en un programa más amplio sólo si el software se publica bajo esa licencia; de esa manera se asegura que las versiones extendidas también serán libres. Así, los usuarios que desean hacer privativo el programa combinado necesitan un permiso especial. Sólo el titular del copyright puede concederlo, y la venta de excepciones es una forma de hacerlo. Otra persona, que haya recibido el código bajo la GPL de GNU u otra licencia copyleft, no puede conceder la excepción.

Cuando oí hablar por primera vez acerca de la práctica de la venta de excepciones, me pregunté si era ética. Si alguien compra una excepción para integrar un programa a otro programa privativo más amplio, está haciendo algo que no es bueno (es decir, convertir el software en privativo). ¿Se deduce que el desarrollador que vendió la excepción también está haciendo algo mal?

Si esa implicación es correcta, también se aplicaría a la publicación del mismo programa bajo una licencia de software libre sin copyleft como la licencia X11, que también permite tales integraciones. De modo que, o tenemos que concluir que está mal publicar cualquier cosa bajo la licencia X11 —una conclusión que me parece inaceptablemente extrema— o rechazar esta implicación. La utilización de una licencia sin copyleft comporta debilidad y por lo general no es una óptima elección, pero no es contraria a la ética.

En otras palabras, la venta de excepciones permite la integración limitada de código en programas privativos, pero la licencia X11 va aún más lejos: permite el uso ilimitado del código (y versiones modificadas del mismo) en el software privativo. Si esto no hace que la licencia X11 sea inaceptable, tampoco hace que la venta de excepciones sea inaceptable.

Existen tres razones por las cuales la FSF no practica la venta de excepciones. Una es que no conduce al objetivo de la FSF, que es asegurar la libertad para cada usuario de nuestro software. Para eso se escribió la licencia GPL de GNU, y la manera de lograrlo completamente es publicando bajo la GPL versión 3 o posterior, y no permitiendo la inserción en software privativo. No lo lograríamos con la venta de excepciones, así como tampoco con la publicación del software bajo la licencia X11. Así que normalmente no hacemos ninguna de esas cosas. Publicamos sólo bajo la licencia GPL.

Otra razón por la que sólo publicamos software bajo la GPL es para no permitir extensiones privativas que podrían ofrecer ventajas prácticas respecto a nuestros programas libres. Los usuarios que no consideran que la libertad sea un valor, podrían elegir las versiones que no son libres en lugar de los programas libres en las que se basan, y así perder su libertad. No queremos alentar eso.

Pero hay casos ocasionales en que, por razones específicas de estrategia, decidimos que el uso de una licencia más permisiva en un determinado programa es mejor para la causa de la libertad. En esos casos, publicamos el programa para todo el mundo bajo esa licencia permisiva.

Esto se debe a otro de los principios éticos de la FSF: tratar a todos los usuarios por igual. Una campaña altruista por la libertad no debe discriminar, por lo que la FSF se compromete a otorgar la misma licencia a todos los usuarios. La FSF no vende excepciones; cualquiera que sea la licencia o las licencias que usemos para publicar un programa, están disponibles para todo el mundo.

Pero no es necesario que insistamos en que las empresas sigan este principio. Considero la venta de excepciones como algo aceptable para una empresa, y la sugeriré cuando sea apropiada como una manera de lograr que los programas sean libres.

Notas

Esta es una copia local del documento original.

[Logotipo de la FSF]«Nuestra misión es preservar, proteger y promover la libertad de usar, estudiar, copiar, modificar y redistribuir programas de ordenador, así como defender los derechos de los usuarios de software libre.»

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