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ÚLTIMA HORA: Derribar la HACIENDA

Los hackers de GNU inauguraron el GHM con la revelación de la operación HACIENDA, un agresivo programa de vigilancia global para la dominación total del planeta (TWD), y cómo derribarlo con servicios TCP ocultos. ¡Vea el vídeo! [Más información]

Esta es una traducción de la página original en inglés.

La importancia del formato de audio

Una invitación a los productores de audio a usar Ogg Vorbis junto con el MP3

por Karl Fogel

Hay disponible más información acerca Xiph.org (la organización que creó Ogg Vorbis) y la importancia de los formatos de libre distribución.

La Free Software Foundation (Fundación para el Software Libre) también ha presentado una guía amigable con el usuario para instalar el soporte para Ogg Vorbis en Microsoft Windows y Apple Mac OS X.

Si produce audio para distribución general, probablemente gaste el 99,9% de su tiempo pensando sobre la forma, el contenido y la calidad de producción; y el 0,1% pensando sobre qué formato de audio usar para distribuir sus grabaciones.

Y en un mundo ideal, esto estaría bien. Los formatos de audio serían como las convenciones por las que se da formato a un libro, o como las partituras y otros esquemas que permiten construir música: contenedores de significado, disponibles para que cualquiera los use, libres de restricciones. No debería preocuparse por las consecuencias de distribuir su material en el formato MP3, así como tampoco se preocuparía en poner el número de página en el borde superior de una página o en comenzar un libro con un índice de contenidos.

Desafortunadamente, no es así en el mundo en que vivimos. El MP3 es un formato patentado. Lo que significa que diversas compañías tienen monopolios garantizados por el gobierno sobre ciertos aspectos del estándar MP3, como que siempre que alguien cree o escuche un archivo MP3, aún con software que no haya sido escrito por una de esas compañías, tienen el derecho a decidir si permiten o no el uso del MP3. Típicamente, lo que hacen es exigir dinero, por supuesto. Pero los términos están enteramente a su merced: si así lo quisieran, podrían prohibirle usar MP3 totalmente. Si ha estado usando archivos MP3 y no conocía esta situación, entonces o a) alguna otra persona, normalmente un programador de software, ha pagado las regalías por usted, o b) ha estado infringiendo patentes sin saberlo, y en teoría podría ser demandado por ello [Nota del traductor: en los EE.UU.].

Aquí, el daño va más allá que sólo el daño que le causan. Una patente de software garantiza a una de las partes el derecho exclusivo a usar un cierto hecho matemático. Este derecho puede ser comprado y vendido, incluso litigado como una porción de propiedad, y nunca se puede predecir qué podría hacer con ella su nuevo dueño. Esta no es sólo una posibilidad abstracta: las patentes de MP3 han sido sujeto de múltiples demandas, con compensaciones que totalizan más de un billón de dólares.

La cuestión más importante aquí no son las regalías, sino la libertad de comunicarse y de desarrollar herramientas de comunicación. Los formatos de distribución como el MP3 son los contenedores del intercambio de información en Internet. Imagine por un momento que alguien tuviese una patente de la vibración modulada de las moléculas de aire: necesitaría una licencia sólo para mantener una conversación o tocar la guitarra para una audiencia. Afortunadamente, nuestro gobierno [el de los EE.UU.] ha mantenido durante largo tiempo esos viejos y familiares métodos de comunicación, como las vibraciones de las moléculas de aire o la escritura de símbolos en pedazos de papel, no patentables: nadie puede ser su dueño, son libres de usar por cualquiera. Pero hasta que esas mismas libertades se extiendan a métodos nuevos y menos familiares (como determinados estándares para representar sonidos mediante la codificación digital), los que generamos trabajos de audio debemos tener cuidado con el formato a usar, y obligar a usar a nuestros oyentes.

Una salida: El formato Ogg Vorbis

Ogg Vorbis es una alternativa al MP3. Obtiene una calidad de sonido alta, puede comprimir a un tamaño menor que MP3 manteniendo un buen sonido (por lo que le ahorra tiempo y costos de ancho de banda); y lo mejor de todo, está diseñado para ser completamente libre de patentes.

No sacrificará ninguna calidad técnica codificando su audio en Ogg Vorbis. Los archivos suenan bien, y muchos reproductores saben cómo interpretarlos. Pero hará que se incremente el número total de personas que pueden escuchar sus pistas, y al mismo tiempo ayuda a la promoción de los estándares libres de patentes para los formatos de distribución.

La página de Ogg Vorbis www.vorbis.com, tiene toda la información que necesita tanto para escuchar como para producir archivos codificados con Vorbis. La opción más segura, para usted y sus oyentes, sería ofrecer exclusivamente archivos Ogg Vorbis. Pero como todavía existen algunos reproductores que sólo pueden trabajar con MP3, y no quiere perder audiencia, un primer paso es ofrecer tanto Ogg Vorbis como MP3, explicando a los que descarguen (tal vez enlazando a este artículo) por qué exactamente usted apoya a Ogg Vorbis.

Y con Ogg Vorbis, incluso ganará algo de audiencia. Aquí el cómo:

Hasta este momento, los dueños de las patentes de MP3 han sido lo suficientemente inteligentes como para no hostigar a los usuarios individuales con exigencias de pagos. Saben que eso estimularía la percepción popular de, y eventualmente la oposición a, las patentes. En cambio, van detrás de los desarrolladores de productos que implementan el formato MP3. Las víctimas de estas amenazas se encogen de hombros fatigados y terminan pagando, viéndolo sólo como otro de los costes del negocio, que luego es trasladado invisiblemente a los usuarios. Sin embargo, no todos están en la situación de poder pagar: algunos de sus oyentes usan software libre para reproducir archivos de audio. Debido a que este software es de copia y descarga libre, no existe modo práctico, tanto para autores como usuarios, de pagar una tarifa por patentes. Eso es, pagar por el derecho de uso de los hechos matemáticos que están detrás del formato MP3. Como resultado, estos programas no pueden implementar MP3 legalmente, ¡Incluso aunque las pistas que los usuarios quieren escuchar sean perfectamente libres! Debido a esta situación, algunos distribuidores del sistema operativo para ordenadores GNU/Linux ─que tiene millones de usuarios alrededor del mundo─ se han visto incapaces de incluir reproductores de MP3 en sus distribuciones de software.

Por suerte, usted no tiene que exigir a sus usuarios a involucrarse en desobediencia civil cada vez que quieran escuchar sus trabajos. Ofreciendo Ogg Vorbis, se asegura que ningún oyente se tenga que involucrar con un formato de distribución patentado a menos que así lo elijan, y que a sus trabajos de audio nunca los obstaculizarán unas exigencias de licencia imprevistos. Eventualmente, la creciente aceptación de Ogg Vorbis como un estándar, en pareja con el comportamiento impredecible en mayor medida de algunos de los dueños de las patentes de MP3, pueden hacer que ofrecer archivos MP3 sea completamente inviable. Pero aún antes que ese día llegue, Ogg Vorbis se mantiene como el único formato de audio portable y libre de regalías en Internet. Y que su valía compensa un pequeño esfuerzo extra para apoyarlo.

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