Esta es una traducción de la página original en inglés.

El software libre es necesario para nuestra libertad

Muchos de nosotros somos conscientes de que los gobiernos pueden amenazar los derechos humanos de los usuarios de software a través de la censura y la vigilancia en Internet. Muchos no se dan cuenta de que el software que utilizan en sus computadoras domésticas o en las computadoras del trabajo puede representar una amenaza aún mayor. Al pensar que el software es «solo una herramienta», suponen que este les obedece, cuando en realidad a menudo obedece a otros.

El software que se ejecuta en la mayoría de las computadoras no es libre, es software privativo: controlado por compañías de software, no por los usuarios. Los usuarios no pueden verificar lo que estos programas hacen, ni impedir que hagan algo que no quieren. La mayoría de la gente acepta esta situación porque no conoce otra solución, pero es sencillamente un error dar a los desarrolladores poder sobre la computadora del usuario.

Como de costumbre, este poder injusto tienta a quienes lo detentan a cometer más actos malintencionados. Si el usuario no tiene el control del software que tiene instalado en su computadora, es fácil que esta lo espíe cuando se conecta a la red. Microsoft Windows espía a los usuarios; por ejemplo, informa las palabras que el usuario utiliza al buscar en sus propios archivos, y también informa qué otros programas tiene instalados. RealPlayer también espía; informa lo que el usuario reproduce. Los teléfonos celulares están plagados de software no libre que espía. Los teléfonos celulares envían señales de localización incluso cuando están «apagados», muchos pueden enviar sus coordenadas GPS ya sea que usted lo desee o no, y algunos modelos pueden ser encendidos remotamente para ser utilizados como dispositivos de escucha. Los usuarios no pueden eliminar estas funcionalidades maliciosas, ya que no tienen el control.

Algunos programas privativos están diseñados para imponer restricciones y atropellar a los usuarios. Windows Vista representó un gran paso adelante en ese campo; la razón por la que requería la sustitución del viejo hardware era que los nuevos modelos se diseñaron para admitir restricciones infranqueables. Microsoft obligaba asì a los usuarios a comprar unos nuevos y relucientes grilletes. Vista también se diseñó para permitir actualizaciones forzadas por parte de la autoridad corporativa. De ahí la campaña Bad Vista, que animaba a los usuarios a no «actualizar» a Vista. Para posteriores versiones de Windows, aún más perversas, ahora tenemos la campaña «Actualizar desde Windows» [abandonar Windows]. Mac OS también contiene características diseñadas para imponer restricciones a los usuarios.

En 1999, Microsoft instaló puertas traseras para uso del gobierno de los Estados Unidos. Los investigadores discrepan sobre la función de estas puertas traseras, pero Microsoft ha disminuido la relevancia del problema al forzar la instalación de software, lo que es aún peor. Aun si las puertas traseras de 1999 no permitieran que la NSA espíe al usuario, Microsoft puede forzar un cambio que sí lo haga. Otros programas privativos pueden o no tener puertas traseras, pero como no podemos revisarlos, no podemos confiar en ellos.

La única manera de asegurarse de que el software que utiliza está trabajando para usted es insistir en que sea software libre. Esto significa que los usuarios reciben el código fuente, son libres de estudiarlo y de cambiarlo, y son libres de redistribuirlo con o sin cambios. El sistema GNU/Linux, desarrollado específicamente para la libertad de los usuarios, incluye aplicaciones de ofimática, multimedia, juegos y todo lo que realmente se necesita para utilizar una computadora. Consulte nuestra lista de versiones totalmente libres de GNU/Linux.

Cuando activistas por el cambio social utilizan software privativo se produce un problema particular, pues los desarrolladores de ese software, que son quienes lo controlan, pueden ser las mismas compañías contra las que quieren protestar o que colaboran codo a codo con los Estados a cuyas políticas los activistas se oponen. El control de nuestro software por una compañía de software privativo, sea Microsoft, Apple, Adobe o Skype significa el control de lo que podemos decir y a quién. Esto amenaza nuestra libertad en todos los ámbitos de la vida.

Como descubrió el abogado estadounidense Michael Springmann, también es peligroso utilizar el servidor de una compañía para procesar textos o correos, y no solo si estamos en China. En 2003, AOL no solo entregó a la policía las conversaciones privadas de Springmann con sus clientes, sino que también hizo desaparecer sus correos y su lista de contactos, y AOL no admitió que fue intencional hasta que uno de sus empleados cometió un desliz. Springmann tuvo que renunciar a recuperar sus datos.

Estados Unidos no es el único país que no respeta los derechos humanos, así que guarde sus datos en su propia computadora y sus copias de seguridad bajo su propia custodia, y utilice software libre en su computadora.