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Esta es una traducción de la página original en inglés.

La enciclopedia universal y recursos didácticos libres

Anuncio del proyecto

por Richard Stallman

La Red informática mundial tiene el potencial de convertirse en una enciclopedia universal que cubra todas las áreas del conocimiento y en una biblioteca completa de cursos de aprendizaje. Esto, si nadie interfiere, podría lograrse sin necesidad de ningún esfuerzo especial. Pero ahora las corporaciones se están movilizando para dirigir el futuro en otro sentido, el del control y la restricción del acceso a los materiales didácticos, con el fin de obtener dinero de la gente que quiere aprender.

Para asegurarnos de que la Red se desarrolle de la forma mejor y más natural, convirtiéndose en una enciclopedia libre, debemos realizar un esfuerzo decidido para evitar el secuestro deliberado de la información educacional y enciclopédica presente en la Red. No podemos evitar que las empresas restrinjan la información que publican en la Red; lo que sí podemos hacer es proporcionar una alternativa. Debemos poner en marcha un movimiento para desarrollar una enciclopedia universal libre, de manera similar al movimiento del software libre, que nos dio el sistema operativo libre GNU/Linux. La enciclopedia libre proporcionará una alternativa a aquellas restringidas que escribirán las corporaciones.

En el resto de este artículo trataremos de exponer lo que la enciclopedia libre debe hacer, qué tipo de libertades tiene que darle al público, y cómo podemos empezar a desarrollarla.

Una enciclopedia localizada en todas partes

En el pasado, las enciclopedias se escribían bajo la dirección de una sola organización que tomaba todas las decisiones acerca del contenido, y se publicaban de una manera centralizada. No tendría sentido elaborar y publicar una enciclopedia libre de esta forma, pues tales métodos no se adaptan bien a la naturaleza de Internet y a los recursos disponibles para escribir la enciclopedia.

La enciclopedia libre no se publicará en ningún lugar definido. La integrarán todas las páginas web que se ocupen de temas apropiados y que estén adecuadamente disponibles. Estas páginas las desarrollarán miles de colaboradores de una manera descentralizada, cada uno de ellos escribiendo artículos independientemente y publicándolos en varios servidores web. Ninguna organización se ocupará de ello, porque tal centralización sería incompatible con un progreso descentralizado.

¿Quién escribirá la enciclopedia?

En principio, cualquier persona es bienvenida a escribir artículos para la enciclopedia, pero el lugar más prometedor para encontrar colaboradores se halla entre los profesores y estudiantes. A los profesores por lo general les gusta enseñar, y escribir un artículo al año para la enciclopedia supondrá un placentero cambio de actividad de sus labores en las aulas. En el caso de los estudiantes, un trabajo académico relevante, si es de buena calidad, podría convertirse en un artículo de la enciclopedia.

Poco a poco se irá haciendo la tarea

Cuando un proyecto es interesante, tendemos a soñar con hacer una gran contribución, abarcar más de lo que podemos y en última instancia renunciar sin haber logrado nada.

De modo que es importante acoger favorablemente y alentar las pequeñas contribuciones. Escribir un libro de texto como material para todo un semestre es una gran tarea y sólo una pequeña parte de los profesores podría contribuir en tal proporción. Pero escribir acerca de un tema reducido que pueda servir para una sola sesión lectiva es una contribución que muchos podrían hacer. Un número suficiente de pequeñas contribuciones de este tipo pueden llegar a cubrir todo el campo del conocimiento.

Un planteamiento a largo plazo

La elaboración de la enciclopedia constituye una gran tarea, y no se terminará en un año. Si completar la enciclopedia libre llevara veinte años, eso no sería más que un instante en la historia de la literatura y la civilización.

En proyectos como este, durante los primeros años el progreso es lento; luego se acelera a medida que el trabajo realizado atrae cada vez a más y más gente que se une a la tarea. Con el tiempo se produce un progreso vertiginoso. Así que no debemos sentirnos desanimados si durante los primeros años no alcanzamos a ver el final de la tarea. Conviene dar los primeros pasos de manera que ilustren lo que se puede hacer, despertar interés con la mira puesta en el objetivo final y animar así a otros a que se unan a esta empresa.

Esto significa que durante los primeros años el trabajo de los pioneros debe ser, ante todo, perseverante. Debemos tener cuidado de que la magnitud de la tarea no nos lleve a bajar el punto de mira hacia un objetivo menos útil, menos idealista. En lugar de medir nuestros primeros pasos en relación con la dimensión de toda la obra, debemos pensar en ellos como modelo y confiar en que animarán a un creciente número de colaboradores a que se unan y concluyan la labor.

Difundir la idea

Puesto que esperamos que profesores y estudiantes de muchos colegios y universidades de todo el mundo colaboren con sus textos en la elaboración de la enciclopedia libre, no dejemos este proceso al azar. Existen ya numerosos ejemplos de lo que puede hacerse. Presentemos sistemáticamente estos modelos a la comunidad académica, mostremos la visión de la enciclopedia libre universal e invitemos a otros a que se unan a la tarea de escribirla.

¿Qué debería contener la enciclopedia?

La enciclopedia libre debería tener como objetivo incluir uno o más artículos acerca de cualquier tema que se esperaría encontrar en una enciclopedia. Además, dado que la cantidad de material enciclopédico que puede haber en la Red es prácticamente ilimitado, esta enciclopedia debería también cubrir los temas más avanzados y especializados que se espera encontrar en las enciclopedias especializadas, tales como una «Enciclopedia de Física», una «Enciclopedia de Medicina», una «Enciclopedia de Jardinería», o una «Enciclopedia de Cocina». Podría ir incluso más allá; por ejemplo, los observadores de pájaros podrían contribuir con un artículo acerca de cada especie de pájaro, junto con imágenes y grabaciones de sus trinos.

Sin embargo, no todos los tipos de información son adecuados para formar parte de una enciclopedia: por útiles que sean, trabajos tales como escritos académicos, detalladas bases de datos estadísticos, reportajes periodísticos, arte y ficción, extensas bibliografías y catálogos de mercancías quedan fuera del ámbito de una enciclopedia (algunos de los artículos podrían contener enlaces de utilidad a tales trabajos).

Los cursos que se incluyen en la enciclopedia como recurso didáctico consisten en la aplicación del sistema de hipertexto en lugar de los libros de texto que tradicionalmente se utilizan en las aulas o para el aprendizaje autónomo. Debería contener cursos acerca de todos los temas académicos, desde matemáticas hasta historia del arte y, en la medida de lo razonable, también temas prácticos tales como jardinería (probablemente no sea posible estudiar en un libro, sin la ayuda de un maestro, algunas materias prácticas como los masajes o la interpretación musical en grupo; puede que no sea muy útil incluir estos temas). Las disciplinas académicas deberán cubrirse en todos los niveles que resulten útiles, que en algunos casos irán desde el primer nivel hasta los estudios de posgrado.

Para que un artículo de la enciclopedia pueda considerarse útil, deberá tratar algún tema específico a un cierto nivel, y cada autor contribuirá principalmente centrándose en un área que él o ella conozca muy bien. Pero al hacerlo debemos tener presente el objetivo de elaborar una enciclopedia libre de alcance universal, de manera que rechacemos firmemente cualquier intento de poner límites artificiales a su alcance o al carácter libre de la enciclopedia.

Criterios que las páginas deben satisfacer

Para garantizar que la enciclopedia sea efectivamente libre y universal es necesario establecer los criterios de libertad que han de satisfacer los artículos y cursos de la enciclopedia.

A buen seguro, tarde o temprano estarán disponibles en la Red enciclopedias convencionales que no son libres, publicadas por compañías tales como Microsoft, pero probablemente usted tendrá que pagar por leer un artículo, y seguramente no se le permitirá redistribuirlo. Si estamos satisfechos con que el conocimiento sea una mercancía, accesible solo mediante una burocracia computarizada, podemos simplemente dejar que lo proporcionen las empresas.

Pero si queremos un conocimiento humano abierto y a libre disposición de la humanidad, debemos llevar a cabo la tarea para ponerlo a disposición de esa forma. Debemos escribir una enciclopedia libre, de manera que en primer lugar es necesario determinar cuál es la interpretación apropiada de «libre» para una enciclopedia en Internet. Tenemos que decidir qué criterios de libertad han de cumplir una enciclopedia y un recurso didáctico para que puedan considerarse libres.

Permitir el acceso universal

La enciclopedia libre debe estar disponible al público para que pueda acceder a ella todo el que disponga de conexión a la Red. Quienes pretenden tener los materiales educativos bajo su control a fin de obtener beneficios restringiendo el acceso nos presionarán para que nos «comprometamos» y aceptemos restringir el acceso a cambio de su participación. Debemos mantenernos firmes y rechazar cualquier trato que sea incompatible con el objetivo primordial. No tenemos prisa, y no tiene sentido llegar unos pocos años antes al lugar equivocado.

Permitir réplicas del sitio

Cuando la información se encuentra en la Red solamente en un sitio, su disponibilidad es vulnerable. Un problema local (la caída de una máquina, un terremoto o una inundación, un recorte de presupuesto, un cambio en la política de la administración del centro educativo) podría cerrar para siempre el acceso a todo el mundo. Para protegernos de la pérdida del material de la enciclopedia, debemos asegurarnos de que cada parte de la enciclopedia esté disponible en muchos sitios en Internet, y de que se puedan suministrar nuevas copias si algunas desaparecen.

Para esto no hay necesidad de crear una organización o una burocracia, porque a los usuarios de Internet les gusta hacer réplicas de los sitios web para guardar duplicados de las páginas de interés. Lo que debemos hacer de antemano es asegurarnos de que esto sea legal.

Por lo tanto, todos los artículos de la enciclopedia y todos los cursos deben debe permitir explícita e irrevocablemente a cualquiera hacer copias literales en sitios espejo. Este permiso debe ser uno de los principios básicos de la enciclopedia libre.

Es probable que algún día se hagan esfuerzos sistemáticos para garantizar que todos los artículos y cursos tengan muchas copias de respaldo, quizá al menos una en cada uno de los seis continentes habitados. Sería una extensión natural de las tareas de archivo que las bibliotecas realizan hoy en día. Pero sería prematuro hacer ahora planes formales con ese propósito. Por ahora es suficiente con garantizar que la gente tenga permiso para hacer estas copias de respaldo cuando decidan hacerlo.

Permitir la traducción a otros idiomas

Los contenidos de la enciclopedia sobre cada tema deberán estar disponibles en todos los idiomas. Pero el idioma principal de Internet —como en el mundo del comercio y de la ciencia en la actualidad— es el inglés. Lo más probable es que las contribuciones en inglés precedan a las que se hagan en otros idiomas, por lo que la versión en inglés de la enciclopedia llegará antes a la etapa final.

Tratar de luchar contra esta tendencia sería contraproducente. La forma más sencilla de hacer que la enciclopedia esté disponible en todos los idiomas es animar a una persona a traducir lo que otra persona ha escrito. De este modo, cada artículo puede ser traducido a muchos idiomas.

Pero si para ello fuera necesario un permiso explícito, sería muy complicado. Por tanto, debemos adoptar una regla básica para que cualquier persona esté autorizada a publicar una traducción fiel de cualquier artículo o curso, con la atribución de autoría apropiada. Todos los artículos y cursos deberán incluir una declaración que autorice la traducción.

Para garantizar la fidelidad de la traducción, el autor del original deberá conservar el derecho a reclamar correcciones de una traducción. Un traductor tendrá quizá que dar al autor original una cantidad razonable de tiempo para hacerlo, tal vez tres meses, antes de publicar la traducción. Después de eso, el traductor deberá continuar haciendo correcciones a solicitud del autor, siempre que éste lo pida.

Con el tiempo, a medida que aumente el número de personas involucradas en la actividad de la enciclopedia, los colaboradores podrían crear Sociedades para la Precisión de las Traducciones para diversas lenguas, las cuales se encargarían de garantizar la fidelidad de las traducciones en dichas lenguas. Un autor podría entonces designar una Sociedad para la Precisión de las Traducciones con el fin de que revisara y corrigiera una determinada traducción de un trabajo determinado. Sería razonable mantener las Sociedades para la Precisión de las Traducciones separadas de los traductores de los artículos, de tal modo que cada traducción sea verificada por alguien diferente del traductor.

Permitir las citas mencionando al autor

Todos los cursos y artículos de la enciclopedia deben permitir a cualquiera citar fragmentos en otros artículos o cursos de la enciclopedia, siempre que se mencione la autoría correspondiente. Esto permitirá avanzar apoyándose en el trabajo que otros han hecho ya, sin necesidad de comenzar desde cero.

Es aceptable que cada autor pueda, si así lo desea y según su criterio, optar por establecer sus propias reglas para el modo de atribuirle la autoría. Mientras las reglas que se establezcan para un trabajo particular no sean irrazonables o impracticables, no darán problemas.

Permitir versiones modificadas de los cursos

Los cursos deben evolucionar y los autores originales no seguirán trabajando en ellos indefinidamente. Además, los docentes querrán adaptar los materiales de los cursos a sus propios planes curriculares y métodos de enseñanza. Dado que habitualmente los cursos serán extensos (como los actuales libros de texto), sería un derroche inaceptable decirles a los profesores que si quieren modificarlos, será mejor que escriban sus propios cursos desde cero.

Por tanto, debe permitirse modificar un curso existente: todo curso deberá incluir una declaración que otorgue permiso para publicar una versión modificada.

Es conveniente exigir que las versiones modificadas lleven una nota de autoría apropiada que mencione también a los autores de la versión previa, y que se señale claramente que son versiones modificadas, de modo que no haya confusión acerca de a quién se deben atribuir los puntos de vista expuestos.

La Licencia de Documentación Libre de GNU sería una buena licencia para usar en los cursos.

Permitir versiones modificadas de gráficos y videos para cursos

Los gráficos y videos, dibujados o fotográficos, jugarán un papel importante en muchos cursos. Modificar estos gráficos y videos será pedagógicamente útil. Por ejemplo, usted podría recortar un gráfico para llamar la atención sobre cierto elemento, o rodear con un círculo o marcar elementos particulares. Usar colores falsos puede ayudar a que ciertos aspectos sean más fáciles de ver. También es posible el realce de imágenes.

Además, una versión alterada de un gráfico podría ilustrar una idea diferente pero relacionada. Usted podría empezar con un diagrama útil para un teorema en geometría, hacerle algún añadido y elaborar así un diagrama que sea pertinente para otro teorema.

El permiso para modificar imágenes y videos es de particular importancia porque la alternativa de hacer su propio gráfico o vídeo desde cero es normalmente muy complicada. No es terriblemente complicado escribir su propio texto para comunicar ciertos hechos desde su propio punto de vista, pero hacer lo mismo con un gráfico no es tan fácil.

Por supuesto, estas versiones modificadas de gráficos y videos deben ser identificadas como tales, con el fin de evitar que se confunda su autoría, y deben indicar de manera apropiada la autoría del original.

Sólo software libre en la enciclopedia

Los artículos, y en especial los cursos, incluirán con frecuencia software; por ejemplo, para mostrar una simulación de una reacción química o enseñar con qué frecuencia se debe remover una salsa para que no se queme. Para garantizar que la enciclopedia sea en efecto libre, todo el software incluido en los artículos y cursos deberá cumplir los criterios del software libre y del software de código abierto.

Sin control central

La gente a menudo señala que el «control de calidad» es esencial para una enciclopedia, y pregunta qué clase de «junta directiva» decidirá qué artículos entrarán a formar parte de la enciclopedia libre. La respuesta es «nadie». No podemos permitirnos darle a nadie tal control.

Si la enciclopedia libre resulta ser un éxito, se volverá tan importante y omnipresente que no podemos permitir que ninguna organización decida lo que ha de contener. Una organización de ese tipo tendría demasiado poder. Habría gente que trataría de politizarla o corromperla, y sería fácil que lo consiguieran.

La única solución a ese problema es prescindir de tal organización y rechazar la idea de un control de calidad centralizado. En vez de ello, debemos permitir que todo el mundo decida. Si una página web trata un tema apropiado y satisface los criterios de un artículo, podemos considerarla un artículo. Si una página satisface los criterios para un curso, entonces podemos considerarla un curso.

¿Pero si hay páginas erróneas, o incluso falaces? No podemos dar por hecho que esto no sucederá. Pero la forma de corregirlo es por medio de otros artículos que muestren el error. En vez de tener un «control de calidad» a cargo de una organización privilegiada, tendremos revisiones por parte de varios grupos, que se ganarán el respeto por su forma de proceder y actuar. En un mundo donde nadie es infalible, es lo mejor que podemos hacer.

Fomentar la aprobación y evaluación de los pares

No habrá ninguna organización encargada de decidir lo que se debe incluir en la enciclopedia o en los recursos didácticos, nadie que pueda formar grupos de presión para excluir la «ciencia de la creación» o el negacionismo del holocausto (o, de igual forma, para excluir la evolución biológica o la historia de los campos de concentración nazis). Donde haya controversia, estarán representados múltiples puntos de vista. De modo que a los lectores les será útil poder ver quién avala o ha revisado una versión determinada de un artículo sobre el tema.

En campos tales como la ciencia, la ingeniería y la historia, hay normas establecidas de revisión por pares. Deberíamos animar a los autores a que sometieran sus artículos y cursos a la revisión por pares, tanto mediante mecanismos académicos ya establecidos como mediante el mecanismo informal de solicitar permiso a personas de prestigio en la materia para señalar su aprobación del artículo o curso.

La convalidación mediante revisión por pares se aplica a una versión del trabajo, no a las versiones modificadas. Por lo tanto, en los cursos que hayan sido convalidados de esa manera es preciso incluir el requisito de que cualquiera que publique una versión modificada de los mismos retire las notas de aprobación (el autor de la versión modificada será libre de buscar nuevos avales para esa versión).

Sin catálogo, por el momento

Cuando la enciclopedia contenga muchos artículos, los catálogos serán muy importantes. Pero sería prematuro tratar ahora el asunto de la catalogación. Lo que debemos hacer este año y los próximos es escribir artículos. Una vez que los tengamos, y una vez que contemos con un gran número de voluntarios produciendo gran cantidad de artículos, entonces será el momento de catalogarlos. Entonces habrá suficiente gente interesada en la enciclopedia y dispuesta a realizar esa tarea.

Como ninguna organización estará a cargo de la enciclopedia, no puede haber un catálogo oficial. En lugar de ello, cualquiera será libre de hacer un catálogo, así como cualquiera es libre de presentar una revisión por pares. Los catalogadores se ganarán el respeto en función de sus decisiones.

Las páginas de la enciclopedia aparecerán sin duda listadas en los motores de búsqueda comunes, y tal vez esos sean los únicos catálogos que necesitemos. Pero los auténticos catálogos deberán permitir la redistribución, traducción y modificación; es decir, los criterios para los cursos deberán aplicarse también a los catálogos.

Lo que puede resultar útil desde el principio es informar de nuevos artículos de la enciclopedia a algún sitio que tenga la capacidad para almacenar los títulos sin ningún tipo de formateo. Este material servirá luego para armar los catálogos reales cuando la gente decida comenzar a hacerlo. Para empezar, utilizaremos http://www.gnu.org/encyclopedia con este propósito.

Enlaces a otras páginas

La última y más importante norma para las páginas de la enciclopedia es la regla de exclusión:

Si una página de la web se ocupa de un tema que debería estar en la enciclopedia o en la biblioteca de cursos, pero su licencia es demasiado restrictiva, no debemos incluir enlaces a esa página en los artículos o cursos de la enciclopedia.

Esta norma asegura el cumplimiento de nuestras propias reglas (al igual que la regla de exclusión de pruebas está pensada para que la policía respete sus propias reglas), pues evita que demos a los trabajos que no cumplen los requisitos el mismo tratamiento que a aquellos que sí los cumplen.

La idea de la Red informática mundial es que los enlaces unan varias páginas separadas para formar un conjunto más grande. Así, cuando los artículos o cursos de la enciclopedia enlacen a cierta página, esos enlaces harán que la página forme de hecho parte de la enciclopedia. Pretender otra cosa sería engañarse. Si queremos tomarnos en serio los criterios arriba establecidos, o cualquier otro, tenemos que actuar en conformidad con tales criterios, es decir, no incorporando a nuestra red de páginas ninguna que no los cumpla.

Si un tema que debería estar tratado en la enciclopedia o en un curso no lo está, debemos cuidarnos de no olvidar esa laguna. La regla de exclusión nos lo recordará. Cada vez que pensemos hacer un enlace a una página y nos detengamos porque resulte inaceptable debido a la regla de exclusión, eso nos recordará que alguien debería escribir otra página sobre el mismo tema, una que sea lo suficientemente libre para formar parte de la enciclopedia. Al final, alguno de nosotros hará el trabajo.

Por otra parte, muchas páginas web contienen material que normalmente no se incluiría en una enciclopedia (por ejemplo, trabajos académicos, bases de datos con estadísticas detalladas, informes de noticias, ficción y arte, extensas bibliografías y catálogos de artículos en venta). Tales páginas, independientemente de si son lo bastante libres para estar en la enciclopedia, quedan fuera del ámbito enciclopédico. No representan lagunas en la enciclopedia, así que no hay necesidad de aplicar los criterios de la enciclopedia para hacer enlaces a tales páginas.

Construir una enciclopedia completa que satisfaga los principios de libertad aquí establecidos tomará mucho tiempo, pero finalmente se acabará haciendo, siempre que recordemos cuál es el objetivo. El mayor peligro es que perdamos de vista la meta y nos conformemos con menos. La regla de exclusión nos permitirá alcanzar el objetivo.

Defensa de la libertad de colaborar

A medida que la educación se desplaza a Internet y se mercantiliza cada vez más, los docentes corren el peligro de perder incluso el derecho a poner su trabajo a libre disposición del público. Algunas universidades han intentado hacerse con la propiedad de materiales en línea producidos por los profesores para convertirlos en cursos comerciales de uso restringido. Al mismo tiempo, otras universidades han subcontratado sus servicios en línea dejándolos a cargo de empresas, algunas de las cuales pretenden apropiarse de todos los materiales publicados en la web de la universidad.

Está en manos de los profesores oponerse a esta tendencia. Pero hay más de una forma de hacerlo. El argumento más obvio para negarse es decir: «Este trabajo es de mi propiedad y soy yo, no la universidad, quien tiene derecho a vendérselo a una empresa si así lo deseo». Pero de este modo esa potestad se sitúa en el mismo plano moral egoísta que la universidad, de manera que con ese argumento ninguna de las dos partes aventaja moralmente a la otra.

Si, por el contrario, los profesores dicen: «Quiero tener la posibilidad de poner mi trabajo a total disposición del público, sin restricciones», se situarán en la posición moral dominante, a la que la universidad sólo podrá oponerse posicionándose contra el público, contra el aprendizaje y contra el conocimiento.

Resistirse a la puesta en venta de la universidad no será fácil. Lo mejor que pueden hacer los profesores es aprovechar cualquier ventaja que puedan encontrar, especialmente las ventajas morales.

Hay otros dos factores que ayudarán: en primer lugar, probablemente unas pocas universidades de prestigio acapararán la mayor parte de la actividad comercial, de manera que otras universidades se engañarían si pensaran que podrían obtener gran cantidad de fondos poniéndose en venta; en segundo lugar, es probable que las empresas excluyan de las partes más lucrativas del negocio incluso a las universidades de élite.

Haga correr la voz

Cuando publique un posible artículo o curso para la enciclopedia, si lo desea puede mencionar este proyecto, para así hacer correr la voz y animar a otros a colaborar.

Obras en curso

Esta es una pequeña (y probablemente incompleta) lista de enciclopedias libres:

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