Esta es una traducción de la página original en inglés.

Decir no a la informática injusta aunque sea una sola vez es siempre de ayuda


Circula por ahí la falsa idea de que el Proyecto GNU exige que se utilice siempre software libre al 100%, y que a todo el que utilice algo menos (¿un 90%?) lo mandaremos al diablo. Nada más lejos de la realidad.

Nuestro objetivo primordial es la libertad digital para todos, un mundo sin software que no sea libre. Algunos de nosotros, que hemos hecho de la promoción de la libertad digital nuestra meta, rechazamos todo programa que no sea libre. No obstante, desde un punto de vista práctico, cualquier pequeño paso hacia ese objetivo es bueno. Un recorrido de miles de kilómetros consta de infinidad de pasos. Cada vez que alguien no instala un programa privativo o decide no ejecutarlo ese día, está dando un paso hacia su propia libertad. Cada vez que se niega a ejecutar un programa privativo con otras personas, les da un buen ejemplo de pensamiento con visión de futuro. Es un paso hacia la libertad en el mundo.

Si alguien se encuentra atrapado en una maraña de programas que no son libres, no hay duda de que buscará la ocasión para deshacerse de algunos de los hilos del enredo. Cada hilo del que logra deshacerse constituye un avance.

Cada vez que durante alguna actividad alguien dice: «Preferiría no usar Zoom, hoy no cuenten conmigo», está ayudando al movimiento del software libre. «Me gustaría participar, pero si es con Zoom, prefiero no hacerlo». Si en otras ocasiones había aceptado el programa que no es libre, podría decir: «Quiero participar, pero el software que utilizamos no es bueno para nosotros. Me he propuesto ir dejando de usarlo». Puede que de vez en cuando logre convencer a los demás de que lo reemplacen por software libre. Al menos sabrán que hay personas a las que la libertad les importa lo suficiente como para renunciar a participar por esa razón.

Si en una ocasión alguien se niega a conversar con una persona o grupo a través de Skype, es una ayuda. Si en una ocasión alguien se niega a conversar a través de WhatsApp, Facebook o Slack, es una ayuda. Si en una ocasión alguien se niega a editar algo en Google Docs, es una ayuda. Si alguien se niega a registrarse en eventbrite.com o meetup.com para un evento, es una ayuda. Si alguien le dice a una organización que no usará su «portal» o aplicación, y que en cambio prefiere comunicarse con ellos por teléfono, eso también es una ayuda. Claro está que la ayuda será mayor si nos mantenemos firmes en nuestra posición (con amabilidad, por supuesto) y no permitimos que los demás nos hagan cambiar de idea.

Los pasos se van sumando. Si otro día vuelve a rechazar el programa que no es libre, habrá ayudado de nuevo. Si se niega a utilizarlo varias veces a la semana, su negativa se irá acumulando con el tiempo. Cuando los demás ven que alguien dice no, aunque solo sea una vez, puede que eso los inspire a seguir su ejemplo.

Para ayudar de manera sistemática, es conveniente manifestar ese rechazo con firmeza y constancia, aunque hacerlo ocasionalmente sigue siendo útil. Su ayuda será mayor si rechaza varios de los programas privativos que algunas comunidades se han tragado ciegamente. ¿Querría usted alguna vez rechazarlos todos? No hay necesidad de tomar esta decisión ahora.

Responda entonces: «Gracias por invitarme, pero Zoom (o Skype, WhatsApp o lo que sea) es un programa que niega la libertad, y es casi seguro que espía a los usuarios, no cuentes conmigo. Quiero vivir en un mundo diferente, y negándome a usarlo hoy, estoy dando un paso hacia ese mundo».

La Free Software Foundation recomienda métodos que respetan la libertad para realizar las mismas tareas de comunicación que se hacen con sistemas injustos. Cuando uno de esos métodos fuera utilizable en su caso, podría añadir: «Podría participar en esta conversación si usáramos XYZ o cualquier otro software libre».

Puede dar un primer paso, y una vez que lo haya hecho, en cualquier otro momento puede dar otro más. Es posible que con el tiempo descubra que sus hábitos han cambiado. Si se acostumbra a rechazar algún programa que no es libre, probablemente pueda hacerlo la mayoría de las veces, o incluso siempre. No solo habrá obtenido mayor libertad, sino que además habrá ayudado a toda la comunidad creando conciencia sobre el asunto.

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